Hace unos meses, en una cena con antiguos compañeros de trabajo, alguien me preguntó:
”Pero entonces, Esther... ¿A qué te dedicas ahora exactamente?”
Y ahí estaba yo otra vez. Con 58 años y décadas de carrera a mis espaldas, sintiendo que tenía que justificarme.
Empecé a enumerar:
“Bueno, tengo una empresa de software industrial que llevo desde 2009... pero también tengo una editorial donde ayudo a escritores a autopublicar... y escribo libros, llevo ocho publicados... ah, y tengo un negocio digital donde ayudo a profesionales 50+ a monetizar su experiencia... y un planificador de productividad que vendo en Amazon...”
Vi sus caras.
Esa mezcla de confusión y —seamos honestos— un poco de lástima.
Como si pensaran: ”Pobrecita, no ha conseguido enfocarse en nada.”
Y lo peor no fue su reacción.
Lo peor fue que una parte de mí les daba la razón.
Durante años, viví con una culpa sorda por no ser capaz de “elegir una sola cosa”.
Leía los consejos de todos los gurús del emprendimiento: ”Enfócate. Especialízate. Sé conocida por UNA cosa.”
Y yo ahí, con mis cinco negocios, sintiéndome como una fracasada camuflada de ocupada.
La trampa de la especialización
El mundo empresarial tiene una obsesión con la especialización.
“El que mucho abarca, poco aprieta.” “Aprendiz de mucho, maestro de nada.” “Si no puedes explicar a qué te dedicas en una frase, tienes un problema.”
Y yo me lo creí.
Intenté “elegir”. Varias veces.
Dejé de lado la editorial para centrarme en el software. Luego abandoné proyectos de contenido para “ser seria”. Cada vez que una faceta nueva emergía —porque siempre emergían—, la trataba como una distracción. Como una debilidad.
Como algo de lo que avergonzarme.
El día del cambio
No hubo un momento dramático. No fue un rayo de luz ni una epifanía en la ducha.
Fue más bien un agotamiento.
Estaba cansada de pedir perdón. Cansada de minimizar partes de mí para encajar en una definición aceptable. Cansada de sentir que mi complejidad era un defecto.
Y entonces me hice una pregunta diferente.
No “¿cuál de mis facetas debería elegir?”
Sino: “¿Qué tienen en común todas?”
La respuesta que lo cambió todo
Cuando dejé de ver mis facetas como competidoras y empecé a buscar qué las conectaba, encontré algo que llevaba ahí toda la vida:
Todas mis actividades giran alrededor de ayudar a profesionales a sistematizar su conocimiento y hacerlo visible.
El software industrial: sistematiza procesos de fábrica.
50+ En Acción: Sistematiza la creación de un negocio digital.
Hazlo Real: sistematiza la productividad personal.
Eficiencia Digital: crea herramientas basadas en IA para sistematizar procesos
Ediciones85: sistematiza el proceso de publicar un libro.
No eran cinco negocios dispersos. Era UN centro gravitacional expresado de cinco formas diferentes.
Lo que aprendí
La culpa que sentía no venía de hacer demasiadas cosas.
Venía de no tener un marco para entender cómo se conectaban.
El problema nunca fue ser multipotencial. El problema fue intentar encajar en un modelo de “un negocio, una identidad” que no estaba diseñado para gente como yo.
Ahora, cuando alguien me pregunta a qué me dedico, ya no enumero.
Digo:
”Ayudo a profesionales a sistematizar su conocimiento y hacerlo visible. Lo hago a través de software, IA, libros, formación y herramientas de productividad.”
Una frase. Todo conectado. Sin disculpas.
Para ti, que también haces “demasiadas cosas”
Si estás leyendo esto y te reconoces —si tienes múltiples proyectos, intereses, facetas profesionales que parecen no encajar—, quiero que sepas algo:
No tienes que elegir. Tienes que integrar.
La dispersión no es tu problema. La falta de un marco que conecte todo, sí.
Existe un hilo invisible que une todo lo que haces. Encontrarlo no significa abandonar facetas. Significa entender por qué existen todas.
La próxima semana te cuento cómo el síndrome del impostor se multiplica cuando tienes cinco profesiones a la vez.
Spoiler: la solución no es “fingir hasta lograrlo” en cada una.
Si esto te resuena, cuéntame: ¿cuántas facetas profesionales tienes? ¿Te has sentido alguna vez culpable por no poder elegir solo una?
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Me ha gustado el artículo. Me ha dado que pensar. Un saludo.
Hola Esther, que bueno ha estado este artículo, me siento totalmente identificada. Siempre me he considerado multipotencial. Tengo varias facetas, una científica, una diseñadora, una estratega, y una formadora. Y siempre me hago esta pregunta, ¿Tú no te piensas enfocar en una sola cosa?, y creo que la respuesta es NO. Saludos Esther