Tienes 25, 30, quizás 35 años de experiencia profesional.
Has resuelto problemas que otros ni siquiera sabían que existían. Has aprendido lecciones que no aparecen en ningún libro. Has desarrollado habilidades que ni tú mismo reconoces porque las has automatizado tanto que ya no las ves.
Y ahí está el problema.
Tu expertise es como el aire que respiras: es…

